Ernesto Alejandro II y Cucal

Blog 1_Bebé

El curso típico de la vida suele parecerse bastante a un conocido anuncio de la industria insecticida. Éste salió en televisión durante un tiempo, hace algo más de dos décadas. Probablemente aún lo recuerdes, pero como pista dejo esta curiosa paráfrasis: nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos.

Puede ser que alguno de vosotros lo hayáis vivido. Incluso quienes no os encontréis en ese contexto habréis sospechado que la búsqueda previa o el nombre finalmente elegido para una criatura recién nacida no siempre implica el más absoluto de los acuerdos entre los padres.

Normalmente a casi todos nos llegan noticias referentes a estas diferencias. Pueden darse en parejas de toda clase y condición, en relación a los gustos o las tendencias más comunes en lo que a la denominación de bebés recién nacidos se refiere: simple o compuesto, clásico o de moda, nacional o extranjero,…

Dejando al margen otras cuestiones culturales o idiomáticas que podrían venir a cuento, os planteo varios temas interesantes. Como pareja, ¿respetamos y acatamos las tradiciones de las dos familias para poner nombres a nuestros hijos, aunque no estemos conformes? ¿Tal vez nos de vergüenza escuchar la opinión de la gente sobre nuestros gustos o decisiones ya tomadas? ¿O quizá obremos en los segundos nacimientos como forma de represalia por lo ocurrido con el nombramiento del primer hijo? O incluso, en los casos más enrevesados, ¿proponemos algún nombre en homenaje a otra persona que hubiera pasado por nuestras vidas, de incógnito ante nuestras parejas?

Se admiten sugerencias, conjeturas o hipótesis. Bueno… ¡también se permiten evidencias e historias reales!